“Me interesa cuestionar los límites del arte portable, lograr que las piezas comuniquen diversos estados sensoriales. La obra se completa cuando una persona se identifica con ella y la porta como extensión de sí misma, al tiempo que el trabajo rescata el lenguaje propio de cada material ya sean frutos prensados, porcelanas o la textura de la piel humana. Tengo una inclinación al purismo en la forma y el minimalismo donde cada colección se convierte en un universo irrepetible”, señala Liliana dispuesta hoy a romper los esquemas estéticos de la sociedad chilena, al generar nuevos espacios para la apreciación de lo diferente.statement
“Me interesa cuestionar los límites del arte portable, lograr que las piezas comuniquen diversos estados sensoriales. La obra se completa cuando una persona se identifica con ella y la porta como extensión de sí misma, al tiempo que el trabajo rescata el lenguaje propio de cada material ya sean frutos prensados, porcelanas o la textura de la piel humana. Tengo una inclinación al purismo en la forma y el minimalismo donde cada colección se convierte en un universo irrepetible”, señala Liliana dispuesta hoy a romper los esquemas estéticos de la sociedad chilena, al generar nuevos espacios para la apreciación de lo diferente.
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